El ente y la esencia
Lo primero que se ofrece al entendimiento humano es el mundo de lo sensible y compuesto. Hay que partir de estos datos iniciales para descubrir a su través el mundo de los seres inteligibles y simples, fundamento de aquéllos. Hay que ir de lo que es primero para nosotros, para el orden del conocimiento, a lo último, lo cual no equivale a nada distinto que a llegar al descubrimiento de las primeras verdades en el orden natural desde las postreras. En efecto, lo que se nos da en la mente como primer conjunto de datos iniciales es, en el orden de la Naturaleza, la consecuencia y el efecto de una realidad superior, cuya estructura tratamos de inquirir. Tal es el orden que se propone Santo Tomás al comienzo de esta obra y, siguiéndole, va ascendiendo desde la noción de ente en común hasta alcanzar el puro existir, que es Dios.
Siendo básico en su propósito, para determinar el panorama existencial de la realidad, ahondar en la estructura y relaciones íntimas de la esencia, que ha de condicionar el posterior acto de la existencia, Santo Tomás somete a un detenidísimo análisis la esencia de cada tipo de sustancia las relaciones y comportamiento de ésta con todos los conceptos que sirven para conocerla y determinarla. Con ello no hace -siguiendo su propia teoría del conocimiento- sino trasladar la realidad auténtica a un campo donde su manejo se torne más fácil.