Historia crítica de la ciencia argentina
Del proyecto de Sarmiento al reino del pensamiento mágico
En 1882, Domingo Faustino Sarmiento pronunció una célebre oración fúnebre a la memoria de Charles Darwin y en ella elogió firmemente a Florentino Ameghino, el primer científico profesional argentino. Un siglo después, Domingo Cavallo le sugirió que fuera a "lavar los platos" a una reconocida socióloga que osó criticar sus políticas económicas.
De un Domingo a otro se fue urdiendo una de nuestras mayores tragedias: Argentina pasó de república a republiqueta y la inteligencia se convirtió en un valor despreciable.
Sucesivas oleadas de irracionalismo carcomieron, hasta destruirlo, el proceso progresista puesto en marcha por Sarmiento y su generación.
Si se quiere que el desarrollo científico nacional retome el camino perdido vale la pena conocer y reflexionar sobre esa degradación.