Cine I, II y III
3 tomos
Cine:
A Sivori le gustan las películas de Michael Haneke, los cuentos de Flannery O'Connor, los spaghetti all'olio y las mujeres raras. Sivori es director de cine, y en este momento escribe el guión de una película sobre Evita: Eva Duarte a los 26, una charla con Rita Molina horas antes de la liberación de Perón el 17 de octubre de 1945, 120 minutos como máximo, tal vez un solo plano secuencia.
Pero llega Pina Bosch al departamento de enfrente, una mujer que le corta la respiración. Él es un hombre que mira; esa es su vida. "¿Puede decirse que Sivori se introduce, se inmiscuye, espía la intimidad de la mujer de enfrente? Casi no hay dudas de que es así", sostiene el narrador, a la vez cómplice y delator.
Juan Martini regresa a la novela con una historia aguda y profundamente entrañable sobre la mirada y el tiempo, donde lo cotidiano, fugaz y aparentemente trivial, encuentra un contrapunto en la figura de una Evita que vivirá para cambiar la historia, consciente de que se convertirá en una leyenda.
Cine. II. Europa, 1947
La gira de Eva Perón por Europa en junio de 1947 es el tema de la segunda película que Sivori escribe sobre esa figura que llegaría a convertirse en un mito en tan solo siete años. Una Eva que por entonces empieza a sospechar su enfermedad, que durante ese interminable viaje se hará adicta al Femme de Rochas y que a su regreso, convencida más que nunca de que Perón es ella, se rebautizará y será a partir de entonces Evita.
Florencia, la hija de su amigo y ex productor Dippy Dillon, en medio de un torbellino emocional y con un intento de suicidio a cuestas, instalada en casa de Sivori lo ayuda con la investigación histórica. Con Florencia se entienden, sus informes reparan justo en aquello en lo que Sivori hubiese reparado. Datos y detalles que se filtran en una narración sin medida, que no escatima recursos y cuyos momentos más in-tensos bien pueden suceder en una anotación a pie de página o en las líneas del guión que se transcribe.
Una novela audaz y formalmente inquietante, que se deja llevar por los meandros de una mente preocupada por la creación tanto como por lo que queda de uno en los demás después de la muerte.
Cine. III. La inmortalidad
Así están las cosas: transcurren los primeros días del año. Sivori ha viajado a Nueva York y se encuentra con Carola, que no deja de hablar de cómo Simone la engaña con Florencia Dillon; y con Simone, que evita el tema de si Zentropa finalmente producirá su película. En Buenos Aires, Florencia se encuentra con una carta que Dippy, su padre, le escribió antes de morir. Mientras, Pina, cada vez más consumida por la anorexia, decide que lo que tiene con Sivori, sea lo que fuere, se acabó.
Sivori, por su parte, aunque ha aceptado dirigir un nuevo proyecto, sigue dándole vueltas al guión del último capítulo de su trilogía sobre Evita; esta vez, una conversación de Eva con Emma Nicolini una tarde de agosto de 1951 en El Tropezón, mientras escribe Mi mensaje, consciente de que le queda poco tiempo de vida, decidida a jugarse el todo por el todo y a dejar su legado.
En esta última entrega de la serie, Juan Martini le da voz y voto a cada personaje y consigue, con una mirada compasiva y punzante a la vez, desnudar en primera persona el fanatismo, las histerias, el exitismo, las traiciones y el dolor de cada uno. Un cierre magistral para una obra íntima y coral que busca verse a sí misma.