Los santos inocentes
La humilde y resignada familia de Paco, el Bajo, en la Extremadura profunda de los años sesenta, atiende y sirve un cortijo, sometida a condiciones que recuerdan un régimen de explotación casi feudal, en el que el tiempo parece que se hubiera detenido, pero donde ya, tímidamente, soplan aires nuevos. Es la época de caza y y Paco se ha tronzado un hueso de la pierna. A pesar de que su estado le impide participar en las batidas, las presiones del señorito Iván para que, como «secretario», lo acompañe ponen de manifiesto la crueldad, los abusos y la ceguera moral de una clase instalada en unos privilegios históricos que considera inalienables y que los protagonistas soportan con una dignidad a prueba de humillaciones.
Relato descarnado de una España de miseria y desamparo, Los santos inocentes se publicó en 1981 como una alegoría de la relación entre propietarios y desposeídos, pero, además, como denuncia de la violación de los pactos entre el hombre y la naturaleza. El texto de esta edición va precedido de un cuidado prólogo a cargo de Javier Pérez Escohotado, que aproxima la novela de Delibes a la reivindicación de lo rural por parte su autor, desde el análisis de la tradición literaria y cinematográfica del tonto o el loco como herramienta sabia de la naturaleza frente a la injusticia social y el desastre ecológico.