En la plaza oscura
Hugh Walpole nació en Nueva Zelanda en 1884. Su padre era canónigo de la pro-catedral de Auckland. Hugh se educó en Inglaterra y se graduó en la Universidad de Cambridge. En 1910 publicó Maradick at Forty. Fue a Rusia durante la Primera Guerra Mundial. Hombre de ánimo y de paz, sirvió en la Cruz Roja; más de una vez estuvo a punto de morir y nunca de matar. Fue condecorado por su conducta heroica. A su regreso publicó The Dark Forest, fruto de su piadosa experiencia bélica. El argumento iniciado por ese libro prosigue en The Secret City, que data de 1919. Maradick at Forty fue la primera de sus cuatro novelas góticas. La escribió en papel de envolver. El carácter fantástico de la segunda, The Prelude to Adventure, alarmó a sus amigos. En aquel tiempo, año de 1912, era de rigor el realismo. La tercera, que lleva el título memorable de Portrait of a Man with Red Hair, atrajo el interés de Hollywood e inspiró una película en la que se distinguió Charles Laughton. El principio es espléndido; el final es indigno del principio. La cuarta, Above the Dark Circus, será juzgada por el lector. Walpole la consideró la mejor. Dijo que sentía por ella el afecto que siente una madre por la más fea de sus hijas.
Lessing ha enseñado que los relatos deben ser sucesivos, no descriptivos y morosos. Hugh Walpole siempre supo contar un cuento. A la manera de la saga, no analiza sus personajes; los vemos en acción. Un maniqueísmo elemental dirige su obra; los caracteres son buenos o malos, villanos o héroes. Nos dice que alguien es el hombre más malvado del mundo y misteriosamente lo creemos. La acción puede poblar una sola noche, pero esa única noche es tan plural como las mil y una noches del árabe. A través de los vértigos y aventuras de este libro cargado y peligroso, un talismán protege al narrador. Es un ejemplar del Quijote.
En el siglo XVIII, Horace Walpole inventó la novela gótica y la ensayó de un modo que ahora nos parece ridículo. En vano recurrió a los castillos, a las apariciones. En el nuestro, Hugh Walpole ha logrado el ápice de ese género, sin los auxilios de ultratumba. Murió en Keswick en 1941.